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Leila Leal

04/24/1958 - 01/04/2022

Después de alegrarse con su esposo, hijos, nuera, yernos y nietos por la llegada del nuevo año, Leila Leal pidió ser llevada a su cuarto.

  Mientras subía las escaleras con gran esfuerzo, ayudada por su esposo, hijo y yerno, dijo las siguientes palabras: “esta es la ultima ves que me suben”.  El rostro de ella reflejaba el agradecimiento que había en su corazón: Dios le había concedido su petición ¡disfrutar con su familia las fiestas de fin de año!

Fue así como el cuatro de enero del año 2022 a las 4:16 de la mañana partió para estar con el Señor.

Mi Historia

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Escrito por el pastor Jorge Leal

Leila Leal nació en la ciudad de San Miguel El Salvador, el 24 de abril de 1958. 

Hija del señor Enrique Muñoz Acosta y la señora María Luisa Villatoro quien le sobrevive. Estudió la carrera técnica de Secretariado Ejecutivo Bilingüe. 

El 28 de abril de 1978 contrajo matrimonio con el señor Jorge Leal, con quien procrearon tres hijos: Leila Elías, Jorge Leal Jr., y Lisley Robert. 

Le sobreviven sus nietos: Eduardo, Abigail, y Sofía Elías.  Isabella, y Gabriella Leal.  Joshua,y Elizabeth Robert.

Conoció al Señor Jesucristo como su Salvador personal en el año 1979 en la Misión Bautista Panamericana. 

Glorificar a Dios fue la meta máxima de su vida.  La memorización de las Escrituras y su devoción al Señor manifestada en sus tiempos de oración, son un testimonio inquebrantable, y amoroso del cumplimiento de su propósito;  Aun en los últimos días, cuando su memoria estaba débil por las medicinas, se propuso memorizar el versículo del día que le llegaba a su teléfono el cual repasaba hasta que lo memorizaba.

Los actos de amor para su familia, era su forma de glorificar a Dios en el hogar. 

Cuando sus hijos eran muy jóvenes, decidió renunciar al trabajo para dedicarse a la educación espiritual y al cuidado emocional de su familia.  El día de hoy cada uno de ellos lleva en su corazón el temor a Dios, el amor a la familia y la preparación académica, fruto de esa decisión.

  Amaba la algarabía que se producía cuando los nietos se reunían en casa y corrían por ella jugando y gritando de alegría.  “Es un ruido de felicidad decía”.  El amor por su familia fue su segundo amor después de su amor por el Señor.   

El 29 de septiembre de 1991, salió comisionada junto a su esposo e hijos para fundar la Iglesia Bautista El Rebaño de Vida, en la cual sirvió hasta el ultimo día de su vida.

  Su labor ministerial incluye la fundación del ministerio a la mujer llamado Alfa y Omega.  Inició y promovió el desarrollo del liderazgo femenil por medio del discipulado personal de las hermanas en Cristo.  Trabajó de la mano con su esposo en el ministerio pastoral, visitando, y aconsejando, así como enseñando la palabra de Dios en los retiros y eventos femeniles.  Fue un elemento clave en las manos del Señor para la fundación y desarrollo de la congregación.

El servicio desinteresado al prójimo era su manera de glorificar a Dios en el ministerio.

Después de haber sido diagnosticada con un cáncer terminal en agosto del año 2011, se involucró activamente en la transición que la iglesia vivió, para convertirse en una celular.  En medio de su enfermedad, se mantuvo visitando, aconsejando, enseñando y mentoreando. 

El Señor siempre le dio fuerzas para hacer las cajitas navideñas para la bolsa samaritana y para recolectar juguetes en la época de navidad para los niños que estaban en el hospital por causa de quemaduras.

  Durante las reuniones de la iglesia, buscaba personas a las que pudiera animar a servir al Señor.  Trabajó entre los niños como comandante del ministerio de AWANA. 

Su servicio desinteresado hacia el prójimo era su manera de glorificar a Dios en el ministerio.

Leila Leal también era una persona que disfrutaba de otras actividades como sembrar y pescar. 

Le encantaba más sembrar semillas que plantas.  Disfrutaba cuidarlas y verlas crecer. “me recuerda como trabaja el Señor en nuestra vida desde que lo conocimos” decía ella.

Cada una de las plantas de su jardín, tiene su propia historia.  Un par de semanas antes de partir con el Señor pidió que la llevaran al mar para ver el amanecer y pescar.  Dios en su gracia infinita se lo concedió.  Disfrutó ese tiempo junto a su familia.   

Luchó contra el cáncer por casi once años y venció. 

Esta enfermedad golpeo duro su vida, pero nunca logro doblegar su fe, nunca logro destruir su confianza, y su dependencia del Señor.  En medio de lo mas difícil de su enfermedad escribió una canción, que realmente es una oración con música, la cual tituló: “Infinita Misericordia”.  Aunque esta enfermedad también golpeo brutalmente su cuerpo, no pudo destruir su fuerza física.  Siempre en medio del dolor o de la falta de fuerza clamaba a Dios y Él le respondía. Ella decía: “Esta no es mi realidad, Cristo es mi realidad”

El Señor le concedió la bendición de despedirse de las personas que amaba.

Se despidió de su esposo, de cada uno de sus hijos, nuera, yernos y nietos. También de sus hermanos sanguíneos, así como de la congregación que tanto amaba en la cual sirvió por 30 años.  Ahora está con el Señor. 

 

Me siento muy agradecido de haber caminado por 47 años como el esposo de una guerrera de Dios como llego a ser conocida. ¡Has partido, pero te extrañaremos el resto de nuestros días!  Hasta pronto.

Jorge Leal